Platafísica

Una imagen es una imagen es una imagen

Las formas que imagina la naturaleza ¿deben considerarse obras de arte? Los gabinetes de curiosidades reunían en una misma vitrina esculturas, monedas, conchas y ramas de coral. Rocas de configuraciones peregrinas fascinaron a los surrealistas. No se trataría siempre de caprichos del azar, sino de voluntad de significado inhumana. Las flores, de un modo muy particular, son artefactos para el deseo, aparentes obras de arte de la naturaleza cuya función es distinguirse de entre el resto de los seres. Ello las convierte también en una tentación para el recolector de símbolos, tentación que se convertiría en un sistema de codificación alegórica, desde la Edad Media a la Era Victoriana. El gesto del burgués decimonónico al encerrar la flor en una urna, o al aplastarla tras un cristal, conjura y diseca un mensaje que miniaturiza lo terrible de la Naturaleza.

Alejandro J. Ratia
Galería Spectrum Sotos, Zaragoza
Mayo de 2015